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Pañoletas rojas. Lorena Medina. imprimir | correo
Pañoletas  rojas, pensamientos que trascienden las fronteras, las distancias y el olvido; confluyendo en el palpitar de un corazón rojo que se estremece, ante el paso de las altivas hijas de Mamá Maquín, de Venancia, de Rosa,  de Ixmucané, de Juana y tantos otros nombres que pronuncian LIBERTAD con acento femenino. Ellas, quienes hoy defienden con uñas y dientes a las lechuzas, los ríos y los maizales, van abriendo brechas a la vida y extendiendo sus brazos de obsidiana para amamantar generosamente la conciencia de una sociedad adormecida, por la indiferencia y el terror.

Guerreras de pies pequeños y alados, se deslizan sutiles y presurosas entre las banderas rojas, asomando tímidamente entre los matices agitados de las enaguas de los volcanes y llevando en sus espaldas la crisálida esperanza, adormecida con cantos de cuna de Ixquic y versos de Alaíde  Foppa. Bellezas ancestrales de rostros curtidos por el sol, frágiles figuras, delicadeza  extrema que marcha desde los cuatro Pueblos  y se adentran en la selva de asfalto y de cemento, donde voraces asechan las arpías, acostumbradas a succionar la sangre de las flores, rapaces, tendiendo trampas, para opacar el brillo de los ojos y enmudecer con balas las palabras.

Pero es el tiempo de buenas cosechas, del renacer de las ceibas y los hormigos con raíces profundas y vastas que hacen temblar a los señores de la muerte,  retumbando desde los cerros. Es el tiempo de torrenciales consignas, que no dan respiro a las vacilaciones…Identidad subversiva, de frente morena y herencia milenaria que celebra la historia y conjura la memoria colectiva; de calles repletas de Rogelias y pañoletas rojas, que se agitan ante el avance de sabidurías diversas,  estallando en las arterias de la legendaria Iximulew, coralina, valiente, sublime, neblina fresca del amanecer que camina con rostro y pies de mujer.




Manifiesto. Lorena Medina. imprimir | correo
El reducido y lúgubre rinconcito que nos acogió,  a duras penas dejaba filtrar un poco de luz y  la risa escondida y quedita, bajo el manto de la complicidad y el techo desvencijado de aquel tugurio, clandestino refugio inalcanzable sin mucha pericia, ni ánimos de hacer nada más que poner o quitar botellas de aguardiente vacías y uno que otro cachivache del bar de mala muerte, en el que por buena suerte llegamos a parar.

Nos acomodamos magistralmente,  haciendo dotes de contorsionistas, aun con los kilos y las chelas de más y la vergüenza  cada vez más reducida. No faltaron las contracciones, las picardías a flor de piel y alguno que otro reconocimiento de la topografía humana, previo a darle vuelo a las ganas y a la imaginación. Después de un par de horas, con las botellas clavadas en mi espalda y mis uñas en la tuya,  no solíamos reparar en quien iba arriba o hacia abajo, pues en estos menesteres, como en  todo aquello  que guarda su equidad, no importa el orden de los factores, lo que importa es saber quien es cada cual y nada más!

Mis caderas  amortiguaron el peso de tus deseos, impetuosos, impulsivos, cuasi animales. No hubo ni un leve intento de dar marcha atrás, lo que ha de pasar que pase y que traspase, cada cosa en su lugar, se acomoda, se acopla es armonía pura, música, prosa y culturita de arrabal…

Tus piernas, como hiedra se enredaron entre mis brazos hasta sentir la profunda y profana cuna de mi lengua, aventurera y curiosa por  abrigar tu latitud y longitud de palmo a palmo, sin perder ni una gota de tu sensualidad… No espero saber como  inició esta historia, fue una mirada o un sutil toque de manos, fueron  esto o aquello, me rehuso a analizar lo que por sí mismo ha surgido, sin etiquetas y sin presiones, simplemente un hasta luego y un qué tal cómo te va?

Hoy  solo quiero poner de manifiesto que desde entonces  he cosechado muchos inviernos, en los que busco el calor perdido de tu sonrisa en mis amaneceres, sin conseguir  más que remontarme al agridulce sabor del fugaz momento, en el que escapando por la ventanilla de aquel desván,  encontramos un espacio anegado de  saliva y sudor, llámese aventura, fantasía y también un buen amor…



La palabra. Lorena Medina. imprimir | correo
Salió la palabra buscando exorcizar la oscuridad de un silencio inerte, extenso y ensordecedor. Traviesa, irreverente, distante de quien se la quisiera adueñar; ella nació libre y así se quiere quedar!

Hizo enmudecer a los tornados, cabalgó en las solapas angostas y multiformes de la noche; hasta perderse en la calidez de una mano que se abría a la vida y al húmedo proceder; de los versos acumulados en aquel santiamén, de ojos cerrados y susurros deslizándose hasta el otro lado de la calle, que sucumbía en el luminiscente y chillón carmesí del último burdel.

No, ella no anhelaba ser simple y llanamente un mar de letras eruditas e inaccesibles que los más ilustrados conservasen para sí, cual lujo, vanagloria y caduco vacío. Soñaba volar, abrir surcos en las montañas, sortear las murallas frías y grises que encarcelan libros pero no el saber humano. Atravesó entonces por una reja oxidada, hasta llegar al centro del universo, de un concurrido barrio marginal. Grafitis, tianguis y patrullas adornaban el lúgubre suburbio.

Se detuvo examinando la poesía extendida a lo largo de cada muro, tomando respiro de pulque y flor de caña para poderse relajar. ¡La palabra no es una diosa!, ¡No es propiedad clerical! Gritaban los muros a todo pulmón. Sintió cómo cobraba más fuerza a cada minuto. Lo suyo es el viento, la espuma, la simiente rebelde de la brisa, es la generosa manera que palpita con su exquisito placer, de encuentros líricos sin tapujos, la de sensaciones vívidas, la de gente que vive y sobrevive sin lujo, pero con dignidad y anda siempre a pie.

Convidó a los grillos, a las lechuzas, a los del cantar y la danza, a cuanto niño descalzo salía a su paso. Hacía fiesta por doquiera que pasaba. Causó siempre bohemia y revuelo. Saltaba intrépida por escalones y avenidas; sus letras como gotas recorrieron las aceras; inadvertidas a veces, otras no tanto. Penetraron en las pupilas de la madrugada, mojadas, trémulas pero siempre con ganas, de contagiar su inspiración al poeta que detenidamente las observaba, trasnochado y sigiloso, asiduo del ambiente nocturno, embriagado de ron, de desdichas y con la espalda encorvada. Treparon y se evaporaron en cada sorbo. Era uno de tantos exiliados de estanterías pulcras y decoradas con revistas baratas y suvenirs, así había empezado a escribir y así deseaba morir, porque el crimen de pensar y plasmar en un papel lo que se piensa, no deja nada en el bolsillo, más que aire, vestigios de cigarrillo y tranquilidad en la conciencia.

Disfrutaba de seguir a la errante y escurridiza dama, para no perder ni un instante de su algarabía, al sentirse finalmente comprendida, por aquel que la festejaba de noche en noche y de cama en cama, con cada pasión puesta en verso, dando texto a la dicha suprema, sutil, orgásmica y obscena de lanzar sus odas a la calle, al viento y al amor, sin querer aprobación o censura, tan solo por la dicha de hacer lo propio, huyendo a toda costa a la perniciosa fama. Ya no tuvo más recato, se entregó por completo en sus brazos, musas, mitos y trovas encontraron cobijo en una cita con el papel avejentado, la tinta, y el humo que inundaban deliciosamente aquella alcoba, para fundirse en éxtasis, con la música, el vino, el beso y todo lo que está prohibido, por la sociedad y el orden divino, eso que la nutre y descifra, la envuelve y la inventa con cada trino de pájaros, con cada calle que muere en el luminiscente y chillón carmesí del último burdel.



Incitación insomne. Lorena Medina. imprimir | correo
Ven y desciende, no dejes un sitio para nada más, arrebata y piérdete del todo, devuélveme la calma y al mismo tiempo, enloquéceme con tus manos ansiosas de acariciar. Tiende tu mustio cuerpo en mi cama, convidándome a fornicar para darle brillo a las voces de otros tiempos, que ya no quieren decir nada, que se han cerrado, por el polvo, por el siglo gastado, porque se han acomodado o porque las sombras del pasado las han desplazado ya.

Concierto de alas macilentas; angustiosa y desesperada recorriendo el cuello de mi camisa, tornando el letargo en prisa y el presente en un tiempo ancestral. Te niegas y vuelves a repetir sonidos de madrugada, que saben a dolor de destierro y a heridas abiertas. Perspicaz compañera de amaneceres que se niegan a morir sin abrigo, contagiando por doquier tus gemidos y aullidos de animal.

Hoy solo te pido que pares un momento. Que exiliemos al silencio y escuchemos los trinos, apagados de palomas anidando en el vidrio, de repiques invernales, de una ciudad desvelada por el ruido. Recuéstate a mi lado para seguir conspirando épicas picardías y viejas aventuras, algazaras de tiempos de juventud y rebeldes placeres. No te marches, aunque ya no haya aliento y nadie quiera escuchar al viento que invita y que silva sacudiendo ramas y recuerdos. Toma mi mano, yo estaré siempre despierto, respirando tus fantasías. Echemos a volar, no dejes nada al azar, atrévete a darlo todo, sin temores ni recatos vanos, que aquí no tienen lugar. La decencia me asfixia, es ahora el tiempo, de soltar amarras, de mojarse hasta el fondo, de decir lo nuestro, hasta que enmudezcamos de tanto gritar.

Ábrete paso, inúndalo todo aventurera, ave de vibras apasionantes, de deseos incumplidos por gastar. Yo también estoy buscando siempre la calidez del abrazo, de las palabras sensatas, del vino y anaqueles que aún nos quedan por explorar. Marcharemos sin descanso y sin rumbo alguno, hasta brotar con las puntas del nuevo día, esperando una estación más para volver a empezar, a reinventar nuestra historia, a darle paso a la humanidad sumergida, que añora hoy más que nunca tener el chance de asomar, como un duende, como un Quijote en busca siempre de su Dulcinea, la sin par.



Burbujas. Karina Boteo Morataya. imprimir | correo
A contraluz, cien burbujas satinadas alzan vuelo
cual luciérnagas bailando por la calle...

Llueve luz, llueve sombras, llueve cielo
y explotan justo cuando nacen.

Mis manos apenas las alcanzan:
retozan en segundos congelados
destellando ilusiones y se marchan.


CANTO A LAS CIGUAPAS. Rafael Mérida Cruz-Lascano. imprimir | correo
Octava meridiana



Es bella y mala mujer

hechicera cazadora

.

Desnuda te haces querer

de niño innova el llorar

tu encanto  logra matar

aguardando cual traidora

de quere no sabe, Ignora.

lo que en leyenda relata

-

o

-

Mujer hermosa y sensual

de atractiva cabellera.

.

Tramando ataque sexual

se alimentan de maíz

de serranías lunar

se esconden en la pradera

así es mi pintura a lápiz.

¡Ciguapa en día de luna!

.

.

Dr. Rafael Mérida Cruz-Lascano

“Hombre de Maíz, 2009”

Guatemala, C. A.



La Octava meridiana: ab-acdbcd, es una balada lírica con la siguientes estructura: El primer verso “Octosílabo agudo”  enlaza los versos agudos  3, 4, y 5, el segundo verso “llano” enlaza los versos 6,7, y 8.- , Creada por Rafael Mérida Cruz-Lascano, con la estrofa –neo clásica- sextina en donde se repite el primer dístico, estribillo a manera de  Coro. Puede ser cantada al ritmo de la seguidilla.  Sustenta toda la poesía actual que ha solido llamarse -a través de distintas generaciones- "poesía de la experiencia", "realista" o "figurativa"



Fuente:

Leyenda de la Cuguapas

https://es.wikipedia.org/wiki/Ciguapa


YO CANTO EN PRIMAVERA. Rafael Mérida Cruz-Lascano. imprimir | correo
Soneto
.

al grande porta
Federico García Lorca
18 de agosto,
80 años de su partida
.
.


la paleta de pintor pareciera
un jardín multicolor soberano
la sabiduría del gran anciano
o del poeta que a su letra diera
.
inicia equinoccio de primavera
y después de mayo, del franciscano,
termina con solsticio de verano
que “lico” garcía lorca, leyera.
.
no critico, venero su cultura,
de las desnudas praderas converge
hay poesía y prosa en su escritura
.
poeta. me conquista me sumerge,
sostengo que por su literatura
permanecerá y siempre-vivo emerge.
.
.
Rafael Mérida Cruz-Lascano
“hombre de maíz, 2009”
guatemala, c. a.

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 5 de junio de 1898- camino de víznar a alfacar, murió fusilado tras el golpe de estado que dio origen a la guerra civil española.18 de agosto de 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. adscrito a la llamada generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo xx.


Espejo sin reflejo. Neriant Ramos imprimir | correo
Mis labios están llenos de versos que tu boca escribe
Nuestro amor se salta la primavera para llegar al verano eterno
El cálido ambiente invita al sudor tuyo y mío, evaporarse para dar paso a tu momento tierno
Y el tiempo se detiene para dar ventaja a mi danzante cámara lo que su alma percibe
 
Esto no es arte, es una pila de notas inertes en espera que tu mirada les devuelva la vida
Mi cenicero nutrido me dice que las palabras imprecisas a veces son canciones de amor
Una mala decisión en la guerra se paga con la cabeza y en el amor un buen acierto del corazón es un error
Un viejo beso, un mal abrazo, una caricia no importa amor mío, tu serás siempre la elegida
 
Un espejismo del amor es tal como el sol que hace crecer el narciso que iluminara tu rostro
No importa lo que nos llevemos sino lo que nos queda para escribir lo que nos hace falta
Finalmente los besos, en el hospital o en prisión, algún desapercibido pagara la fianza o los dará de alta
Mis terceras estrofas suelen ser fatales, estoy ileso pero el sospechoso sigue libre y sin rastro
 
Este invierno sigue en los 4 grados y yo a 16 pasos de ti, en la habitación en espera del calor de un cantor
Y sin embargo tu verde mirada y sus haces deslumbrantes me mantienen perplejo
No le envidio nada al gran poeta ni a la cama que te descansa, en la oscuridad el espejo sigue sin reflejo
Amada mía, todo lo demás es burdo vacio, todo está bien, mientras este lugar se empañe con nuestro vapor


Atardece. Neriant Ramos. imprimir | correo
La redonda ventana, la que tú recortas con tu bella silueta, confunde la tenue luz de sol moribundo, la sombra de una silla presagia la comodidad que refleja el espejo en la mesa donde reposan tus deseos, bella musa que ve hacia su derecha, se pierde su mirada entre paredes y vientos, pajaritos se posan en marquesinas y en árboles fantasmas, la claridad disminuye cada vez que respiro, la noche se asoma cada vez que pestañeas, mueves un brazo para levantar una copa de vino a la altura de unos labios que a veces clavan jamases, y levemente cae a la de un corazón que me seduce con amor celoso, vida, a través del tiempo tu perfume perdura tan fiel que no hay medida para registrarlo, llega la noche y con ella letras que se desbordan con pasión, afortunadamente en esta ocasión no tengo la traicionera pluma para escribir, me refugio en la irrealidad de las palabras tal como son, y plasmo en mi único lienzo lo que nunca he podido fingir


Paracaídas. Neriant Ramos. imprimir | correo
 
Y si simplemente te quiero
Soltar mi ánimo por sentir
Que el viento me mueva a su voluntad
Dejar a la loca soledad dormir
Y si simplemente te pienso
Seguir al sol que diga cada mañana tu nombre
E intuir que cada luna nueva lo confirme
Y finalmente cesen lágrimas que embriagan mi tristeza
Y si simplemente te enamoro
Regalarte narcisos dibujados con tinta propia
O escribirte poemas para tu belleza de inspiraciones ajenas
Simplemente no bastaría, el amor caprichoso no nos uniría
Tampoco los saludos fugaces, no eres un amor a tercera vista
Las tardes sin ti son mi angustia, un día robado,
Tu rostro le da vida a este loco enamorado
Y si simplemente… visito el cielo…


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