Buscar palabra o frase: 
Parámetros de Búsqueda:
Lista de Poetas
.Colaboraciones
4ndr3z
Abel Alejandro Sanabria Sanchinel
Abner Caballeros López
Adam Medina
Adeleón
Adolfo Ajpakajá
Aguilainez
Alan Iván López
Alan Reyes
Alberto Calderón
Albi Elena Mejía Martínez
Alejandro Camey
Alejandro Conde
Alejandro Cortez
Alejandro de León
Alejandro Osorio
Alejandro Ricci
Alejandro Santizo
Alex Montúfar
Alex Palacios
Alexander Cáceres
Alexander Castañeda
Alexander Socop
Alis T. Velasco
Allan B. Tahuite T.
Alma Gamboa
Amilcar García Rudy
Ana Beatriz Mora
Ana Pivaral
Andrea Isabel Villeda
Andrés Solares Panazza
Angel Pérez Méndez
Angel Sacalxot
Angeli-K
Anissette
Anna Cosenza
Antonio Barillas
Anushca
Ariel Aquino
Aura Marina Castañeda
Aurelio Brito
Bene
Berner J. Gill
Bladimir Cojón
Boris A. Ruiz Sosa
Boris Jacobo Hernández de León
Brayan Zúñiga
Bryan Bojórquez
Bryan Cozano
Bryhan Alexander Armira Lucas
Byron Danilo Hernández
Byron José García Navas
Carla S. H. Martínez
Carlos Alfredo de León Cifuentes
Carlos García Cabrera
Carlos Iván Cobos A.
Carlos Luis González
Carlos Marota
Carlos Melgar
Carlos Ochoa
Carolina Escobar Sarti
Carolina Oliveros
Carredano Cristofer
César A. Espinoza Muñoz
César Estrada
César Humberto Ortega Alvarado
Chema Armas
Christian
Christian David Monroy Hernández
Christian Reyes
Cielo
Cintya
Claudia Bermúdez W.
Claudio Valerio Gaetani
Cristian Gramajo
Cueleman Villacinda
Daleshka Salazar
Daniel Barrios
Dany Vargas
David Baten
David Majano
David Rosales
Diego Piedrasanta
Dulce Pradera
E. Phantom
Eber Contreras
Edgar Maldonado de León
Edmar Estuardo Escobar Pérez
Eduardo G.
Eduardo Rosales
Edwin R. Vásquez
Edwin Yanes
Edy Tablas
Eléazar Adolfo Molina Muñoz
Elizabeth Carranza
Elvin G. Muñoz Sandoval
Elzon H. Mejía
Enrique Morataya
Enrique Velasco Ortega
Erick Bautista
Erick Isai López López
Erick Salguero Reina
Erik Cheves Reyes
Ernesto Alegría
Ernesto Gabriel
Esteban Sarceño
Estuardo Rodriguez
Estuardo Sosa Urizar
Eva González
Fabiola Rossi
Fabrizio Aragón
Feder Vas
Felipa (Chusita)
Felipe Tambriz
Félix Navas
Fernanda Alvarado
Fernando
Flor de María Momotic López
Francisca Andrea Alvarado
Francisco Duarte
Francisco Lujan
Francisco Sosa Ruiz
Franklin Espinoza
Fred Sagastume
Fredy Ray
Fredy Jiménez
Gabriela Fernanda González Álvarez
Genaro Castillo
George Reyes
Georgina Palacios
Gerardo Emanuel Narciso Pineda
Gerber
Gerónimo Ramírez
Geyner Hidalgo
Giovanni Ruano
Gladys Isabel Monroy Escobar
Gonzalo Cabrera
Grisell E. Morataya Castro
Guillermo Enrique Salazar Lechuga
Gustavo Padilla Castro
H3c70r P3r32
Harald Ethienne
Héctor Rolando
Henry Benedicto Zúñiga Caal
Herbert Danilo Figueroa Benavente
Hernan Del Valle
Hugo Orozco
Humberto Escobar Sayes
Humberto Flores
Ismael Ramírez
Iván Guatemala
Jacobo Eduardo Reyes Castillo
Jaime R. Rivas S.
Javier
Javier Arriola
Javier López Barrios
Javier Turnil
Jerver de León
Jessica Marroquin
Jesús Abalcázar López
Jhonatan Francine Gómez Martínez
Joaquín Carranza
Joe Parsons
Joel Salazar
Johnatan Aceituno
Johnny A. Martínez López
Jonatan Hernández
Jonathan Arana
Jonathan Bell
Jorge Fernando Flores Zepeda
Jorge Guerra
Jorge Infante
Jorge Mario Román Marroquín
Jorge Mijangos
Jorge René Castro
José
José Augusto Cabrera
José Batres
José Del Cid
José García Ponce
José Juan Guzman
José Julián Quelex
Joshua Velásquez
Juan Antonio Mejía
Juan Sicay Pop
Judith Miguel
Julia Rodríguez
Julio Leonardo Samayoa Juárez
Julio Rodolfo García Rodas
Karbin David Arevalo
Karina Boteo Morataya
Karla
Karla Gutiérrez
Karolay Mejía
Katherine Luna
Kendrick
Kevin Marcus
Kierk Orochena
Konzeptual
Kunfau
Larry de León
Laura López Guzmán
Leonel Juracán
Leonel Vargas
Leslie Quan
Lester Puac
Letras con Sangre
Ligia Vindas
Liz J. Levy Figueroa
Lola Andrade
Lorena Medina
Lucy Aldaz
Luis A. Ixcayau Juárez
Luis E. Arriola
Luis Enrique
Luis Fernando Manrique
Luis Loarca Guzmán
Luis Oliveros
Luis Ostorga
Luisa Fernanda Córdova
Luisa Rodríguez
Luisp Corado
Luna Lilith Cristabel
Luz María
M.C. Vásquez
Madguel A. Santos
Magodeoz
Manuel Rodas
Marcelino Maldonado
Marco
Marco Antonio Morales Orellana
Marco Nehemias Chávez Coyoy
Marcos René Leiva Navarro
María Antonieta García Ocaña
María C. Debacle
María Chavarría
María del Carmen Gaitán
María Esther Ruiz Zumel
María Jerez
María Porfiria Rivera
Mariela Hernández
Marilinda
Mario Antonio Barrios y B.
Mario Avila
Mario del Cid
Mario Gilberto Andino Dardón
Mario González (Jlbetter)
Mario Rodolfo Utrera Salazar
Mario Vides
Marlon Francisco
Marlon Monroy
Marta Mena
Maru Luarca
Marvin Cortez-Mejía
Marvin Pineda
Marvin Rafael Sam Chún
Mauricio López Castellanos
Melissa López
Michi Rosas
Miguel Alejandro De León Cardoza
Miguel Cordero
Miguel Racos
Mildred Marroquín
Milton Lorenti
Milton Sandoval
Minoldo Gramajo González
Miriam
Mirna Lissett Carranza
Mishel Alvarez Medina
Mónica A. Garavito
Mónica Navarro
Nancy González Carranza
Neas Moe
Neriant Ramos
Ninoshka Zapata
Noé Chenol Ventura
Noemí Batzin
Norma Navarro de Leiva
Olga A. Aragón Castañeda
Olga Angélica Aragón Castañeda
Omar Alejandro Sontay
Orlando Callejas
Orlando Segundo
Oscar Alexander Escobar
Oscar Arévalo
Oscar Orozco
Oswaldo Rueda
Otto. E. Gutiérrez
Oxwell Lbu
Pablo Hernández M.
Pablo Julieto
Pablo Solórzano Gudiel
Pamela Pacheco Barrios
Paty
Pedro
Pedro Maldonado
Pedro Marroquín
Perla Espinoza
Poly Cinco
Rafael Argueta
Rafael Carías
Rafael Mérida Cruz-Lascano
Raúl Barrera
Rebeca
René Coz
René Mazariegos
Ricardo Boror
Roberto Gabriel Corona
Rodimiro Gramajo
Rodolfo Vicente
Rodrigo
Rodrigo Morales
Rodrigo San Marcos
Rodrigo Ventura
Rogervan
Rolando Enrique Rosales Murga
Rossio Rodas
Rubén Darío Chó Tux
Rudy
Rury Morales
San José Allan Noriega
Sandra Julieta Urrutia
Santa
Sergio Tecum
Silvia Cortéz
Silvia Fortin
Singer
Sonia Reanda
Stephanie
Tito Espinoza
Tommy Morales Neira
Tony de Jesús
Toto Leiva
Víctor Antonio Leiva Navarro
Victor Castellanos
Víctor H. Bonilla M.
Víctor Hugo Hernández
Víctor Leiva Recinos
Víctor Santa Rosa
Vladimir Camas Bolaños
Walter González
Wiliams Castañaza
Wilian Noé Ordóñez Z.
William Saquil
Willy E. Morales
Wilton D. Vásquez
Yader Raudez
Alaíde Foppa
Alan Mills
Alfredo Portillo
Ana María Rodas
Antonio Brañas
Arqueles Morales
Carlos Illescas
Carlos López
Carmen Matute
Carolina Alvarado López
Delia Quiñonez
Dina Posada
Edwin Cifuentes
Elizabeth Alvarez
Enrique Noriega
Francisco Morales Santos
Francisco Nájera
Gerardo Guinea Diez
Guisela López
Haroldo Shetemul
Héctor Rodas Andrade
Humberto Ak’abal
Ilka Oliva Corado
Isabel de los Angeles Ruano
Javier Payeras
José Batres Montúfar
José Luis Villatoro
Julia Esquivel
Julio C. Palencia
Julio Fausto Aguilera
Luis Alfredo Arango
Luis Cardoza y Aragón
Luis de Lión
Luz Méndez De La Vega
Manuel José Arce
Marco Antonio Flores
Mario Matute
Mario Payeras
Mario Roberto Morales
Miguel Angel Asturias
Oscar Arturo Palencia
Otoniel Martínez
Otto René Castillo
Otto-Raúl González
Paolo Guinea Diez
Pedro Miguel
René Leiva
Roberto Monzón
Roberto Obregón
Werner Ovalle López
Nos leen en:

Peregrino de la Humildad, de Jorge Guerra imprimir | correo
Me fui por tierras extrañas como esos azacuanes que pasan anunciando las lluvias.

Una vez por año veía pasar la procesión de San Cristóbal el Bajo en cuyo centro viajaba en extrañas andas la escultura de un Cristo triste, aporreado y, al mismo tiempo, sereno como una planta esperando florecer.

Era casi doloroso ver pasar la procesión yendo de prisa para terminar pronto con el peso del día caluroso de Jueves Santo; las túnicas de los cucuruchos ya despintadas como jacarandas marchitas, los músicos desafinados y algunas gentes atrás apurando el paso para terminar pronto la cuadra.

No había suficientes cargadores para el andas del Cristo Humilde que fijaba la mirada en el vacío de las calles llenas de piedras donde solamente crece el monte.

Yo era apenas un niño y me imaginaba San Cristóbal el Bajo como un sueño de esos que se borran cuando uno se despierta.

Conocía El Calvario y para mí después de El Calvario no había otra cosa que un volcán tan grande que era imposible que existiera otra cosa más grande y, San Cristóbal el Bajo quedaba después de El Calvario y en ese lugar era donde vivía la gente que sacaba en peregrinaje la representación de un hombre cargando una cruz.

Ver pasar la procesión de San Cristóbal era triste para mí.

Uno de esos días cuando mi abuelo me decía que fuéramos a El Calvario pensé en decirle que me llevara a ver de cerca el volcán, pero mi intención era llegar a San Cristóbal.

-Otro día- me dijo el abuelo mientras mirábamos pasar a un hombre aplastado por una red llena de elotes acompañado de un patojo que llevaba un azadón sobre un hombro. Imaginé que venían del volcán y que quizá habrían pasado por San Cristóbal el Bajo, pero el abuelo dijo algo que me asustó.

-A de ser gente de San Cristóbal el Alto-

Los años pasaron y cuando ya no necesitaba del abuelo para ir a ver de cerca el volcán, un Jueves Santo me fui siguiendo los callejones barridos y mojados que me llevaron a San Cristóbal el Bajo.

Un hombre parado al lado de la puerta de la iglesia tocaba un pito y sonaba un tambor y dejaba largos momentos de silencio como esperando que algo diferente sucediera. Llegó la hora de comenzar el peregrinaje y la gente se arrodilló cuando el Hombre de la Cruz salió de la iglesia.

La música era casi alegre. La gente vestía con olor a nuevo y a más de alguno los dedos no se acostumbraban a los zapatos; era un día de fiesta. Pensé en la tristeza que sentía cuando miraba pasar la procesión por la calles de la Antigua, pero en San Cristóbal me contagió la alegría de los aldeanos que, luego de la Granadera, acompañaron un rato el cortejo y pronto empezaron a desaparecer como para ir a un banquete. Los niños correteaban felices pateando el pino regado para adornar la procesión y las mamás les advertían que no ensuciaran la ropa ni rasparan los zapatos.

Los años siguieron pasando y los Jueves Santos yo regresaba a San Cristóbal para compartir esa extraña manera de sentirse triste y al mismo tiempo feliz hasta el día en que conseguí una túnica prestada y me inscribí para cargar las extrañas andas donde el Hombre Humilde viaja.

Algo así les conté a unos colombianos que conocí en Ginebra cuando, luego de los cursos de francés, nos íbamos a la estación de trenes a beber cerveza. Nos hicimos amigos y, un día me preguntaron si era posible que los llevara a ese lugarcito llamado San Cristóbal el Bajo.

La idea se convirtió en un proyecto que llamamos: El Peregrino de la Humildad, y un día de marzo yo salí de Ginebra y los colombianos salieron de Bogotá rumbo a San Cristobal el Bajo. Varios años y muchos eventos nos habían separado desde el día que les conté la historia de la procesión del Hombre Humilde y, hasta hoy, todavía no sé por qué el Gerancho y el Jaiba quisieron venir a la Antigua a ver pasar la procesión de San Cristóbal.

Llegamos el miércoles por vuelos y horas diferentes y cuando estuvimos reunidos nos instalamos en una casa en Jocotenango.

El Jueves Santo salimos rumbo a San Cristóbal a las ocho de la mañana pasando por San Felipe, la Merced, el parque Central, el parque de la Unión, San Francisco, Belén, El Calvario y llegamos a San Cristóbal a las once y media; vestí la túnica, busqué mi turno y les dije a los colombianos que a partir de ese momento los dejaba solos para que vivieran las emociones.

Un día recibí la invitación de los colombianos para asistir a la exposición sobre El Peregrino de la Humildad, realizada en algún lugar de Colombia: imágenes, alfombra, velas, música, incienso y meditación.

Aunque no vengas, escribieron, sabemos que estarás aquí con tu amigo de San Cristóbal el Bajo.



Jorge Guerra

Otoño 10



Noviembre, de Jorge Guerra imprimir | correo
En noviembre
el viento se lleva los barriletes
a veces
también
se lleva los únicos recuerdos que nos van quedando de los que ya se murieron.

Autor: Jorge Guerra


Paco, de Jorge Guerra imprimir | correo
Panajachel no existe
igual que esa mujer
ahogada dentro de la camioneta
que el terremoto desenfrenó
botándola en el charco
con ella y el chofer adentro.

Me lo dijo Paco
el patojo de la señora de la casa.

Le conté a Paco
-Fíjese que anoche me eché un par de tragos con una muchacha que me
pidió que la acompañara a su casa.
-Fíjese que atravesamos el río y del otro lado no hay ninguna bombilla
en la calle y lo perros se le juntaban y ella me dijo que todos los
chuchos eran sus amigos.

Y Paco curioso.
-Se la cogió?

-Fíjese que nos metimos en una arboleda por entre los alambres
espigados y los perros se fueron. Ahí había un rancho y en el rancho
un petate y una veladora.

-Fíjese, pues, que empezó a besarme, a calentarme y yo todo
asustado le dije que me iba con los perros y ella que no, que quería
hombre y yo me salí y los perros aullaron y me fui siguiendo los
aullidos y logré salir a una calle y los perros me atacaban y no sé
cómo llegué hasta el puente.

Y Paco, el patojo de la señora.

-Vaya que no se la cogió porque ella se ahogó en la Chinita y anda en
Pana buscando quién la acompañe en el fondo del lago.

Autor: Jorge Guerra


El Puente, de Jorge Guerra imprimir | correo
Del otro lado del puente
había un pueblo,
tan pequeño,
que sus habitantes
no necesitaban salir de él
hacia ningún mercado;
el trueque les proveía
lo necesario
para existir alegremente.

Yo,
desde este lado del puente,
sentía el deseo
de atravesarlo
para ir a comprender
el misterio de sus sonrisas.

Un día lluvioso
estaba yo
sentado de mi lado del puente cuando,
de repente,
una bella mujer,
llorando,
lo atravesó.

-Lo único que me queda por trocar es el amor- me dijo-.

Yo la seguí hasta el momento en que nos convertimos en gotas de lluvia.

Autor: Jguerra


Olor a leche, de Jorge Guerra imprimir | correo
Se quedó con el primogénito
Se lo dio a otro
Al que tenía plata

-Me casé con él.-
Me lo dijo así
Sin ningún sentimiento
Mirándome a los ojos
Leyendo en mis lágrimas
La historia que no vivimos.

Se comió mi adolescencia
Mientras esperaba,
sin remordimiento,
El momento para irse con el viejo con plata, mucha plata, muchísimo dinero

-El niño es tuyo.-
Me lo dijo así
Sin ningún sentimiento
Mirándome a los ojos
Leyendo en mi amor
El deseo de amarla

La conocí desde siempre
Cuando pasaba yendo a la escuela vestida de minifalda y tacones sin calcetas
Yo era niño
Ella ya sabía de engaños
La veía irse con el viejo rico, casado, con hijos...

-Te voy a hacer el amor.-
Se lo dije así
Sin sentimiento
Mirándole los ojos
Húmedos de deseo
-Todavía hueles a leche.-
Me lo dijo riéndose

Al día siguiente nos escondimos en un cuarto para hacer el amor diez veces, veinte veces...
Perdimos la cuenta
Nos enamoramos
Y perdimos:
Perdió el deseo
Perdí el olor a leche
Perdió el amor
Perdí la razón

-El niño es sólo tuyo.-
Le dije llorando
-De nadie más.-
Me dijo sonriendo

Autor: Jguerra




A la Antigua Guatemala, de Jorge Guerra imprimir | correo
Le Petit Prince, según yo

Hoy no recuerdo  si en alguna ocasión  escribí sobre este tema
pero, Cómo es que soy tan despistado y  no haber comprendido que El
Príncipe Chiquito es un antigüeño sin cabellera rubia ni mirada de
gringo.

Los antigüeños somos  habitantes
de un planeta
donde las rosas crecen perpetuas
a la sombra de tres volcanes
que se esconden
cuando el sereno pasa encendiendo las farolas;
sobre todo
la de enfrente a la cantina
donde se crían tapires rosas y delirios serpentinos.

Se me olvida que
escalar a Fuego para desollinarlo,
a Agua para contemplar el Universo,
a Acatenango para estar más cerca de Orión
siempre fue
un reto y una pasión
de Vida y Muerte.

Se me están consumiendo los años
y,
ni aun así,
comprendo que soy Príncipe Chiquito.
Prince Petit allá en el parque Central,
dándole vueltas
al claro
de cualquier planeta
lleno
iluminando la Catedral por el este,
por el sur,
por el norte,
por el oeste y,
a cada vuelta,
otra visión
cual día nuevo perfumado de rosas reinas, rojas y amarillas.

Mi planeta
que fue bello y orgulloso;
ahora envejecido,
arrugado,
decrépito
que necesita pintarse
eternamente
para continuar siendo bello y orgulloso
para los extraños viajeros,
de planetas de contables ,
que se conforman
con llevarse algún recuerdo
dorado o coloreado,
efímero o tallado en jade milenario del planeta mítico;
imposible,
pues,
llevarse el aroma
color rosa
que inunda los patios
cuando la luna pasa
saltando entre las ruinas de los templos sin Creador.

Príncipe Chiquito
sin capa ni espada,
pero siempre dibujando masacuatas embarazadas de tapires.

La Antigua Guatemala,
ese planeta
donde las ilusiones son sombreros sin cabeza,
se me transforma
con cada día que pasa
en un recuerdo para el futuro,
mientras me sueño
con crayones irisados
coloreando  boas indigestas o,
con la Llorona que me susurra:

- ¡Qué bonito el sombrero sin cabeza  dibujaste!

A propósito de: Le Petit Prince, de  Saint-Exupéri (Antoine de)

Autor: Jguerra


Cédula de vecindad, de Jorge Guerra imprimir | correo
Ingrato INGUAT y.... otros poemas que duelen en el ALMA

1-  Cédula de Vecindad
Guatemalteco.
Vagabundo  
Perro sin dueño
Ajeno
Tras las huellas de nadie
Aliado con la Soledad
Cómplice de la Luna;
Cuando solamente es un hoyo negro en la oscuridad

Antigüeño.
Indio y enfermizo y necio y loco
Persiguiendo espantos
Que espantados
Corren y no los alcanzo,  porque
El espanto era el patrón
Que violó a la abuela

Indígena.
 Amamantado con agua de masa
 Alimentado con caldo de tumaca
Curado con hierbas
Y rajas de ocote y,
Cada mayo
Bebiendo lluvia
Y las lombrices no duelen

Indio.
Sin camisa de colores
Ladino.
Con la rabadilla morada
Indio.
Sin lengua
Ladino.
Hablando mal
Indio.
Sin pueblo
Ladino.
¿Qué hace éste en la ciudad?


2-  Jorge Ricardo
-Fue la comadrona la que te puso tu nombre porque tu papá estaba chupando
en la cantina de don Chico la Joya-.

  3-  INGRATO INGUAT
Yo siempre estoy aquí
Los INGUAT me quieren quitar mi gafete
No sé leer
El pueblo yo lo conozco sin saber leer
Yo siempre estoy aquí
Mi tata dice que siembre la milpa
Yo soy guía, vos.
Saber por qué viene el gringo, vos.
Lo llevo con el Santo
Lo llevo a la iglesia
Lo llevo al Cerro de Oro
Yo siempre estoy aquí
Los INGUAT son miserable, pues!
Las letra no pegan en mi ojo
Pero los dibujito dicen cosas cuando se pegan en el ojo
Los INGUAT dice que tengo que leer para ser guía
Yo siempre estoy aquí
Fijate vos
La maestra esplica el dibujito
Yo digo por el dibujito
La maestra dice que es letra A
La letra no pega en mi ojo
Me aburro, vos.
Mi cabeza está pensando en el amor
Mi tata dice:
Ya casate pues.
Mi amor está en Canadá
Una mujer toda blanca, vos.
La maestra lee los dibujito
Otra mujer no pega en mi corazón
Vos sos Antigua
Yo voy a llevar a mis tatas
¿Me das ónde dormir?
Voy sin gafete
Allá los INGUAT me lo quitan
Son egoista
Yo siempre estoy aquí
No sé leer Santiago
En Antigua vos me leés, verdá.
En Santiago no te leo
Venite conmigo
Yo te cuento
Vos escribís
Yo le digo a los INGUAT que leí tu letra

Autor: Jguerra

 
 
 

Sitio dedicado a la poesía guatemalteca - poetas guatemaltecos


 
  Luis Alfredo Arango     Antonio Brañas     Mario Payeras     Paolo Guinea Diez     poemas de guatemala     René Leiva     Elizabeth Alvarez     Mario Matute     Mario Payeras     Alaíde Foppa     Otto René Castillo     Julio C. Palencia     Alaíde Foppa     Carlos Illescas     Miguel Angel Asturias     Otto René Castillo     Julio Fausto Aguilera     Arqueles Morales     José Luis Villatoro     Edwin Cifuentes     poemas de guatemala     Luis de Lión     poemas guatemaltecos     Enrique Noriega     Francisco Nájera     Dina Posada     Carlos López     poesía guatemalteca     Luis Cardoza y Aragón     Gerardo Guinea Diez     Roberto Obregón     Francisco Morales Santos     poetas guatemaltecos     Carmen Matute     Julio C. Palencia     Ana María Rodas     Otoniel Martínez     Delia Quiñonez     Otto-Raúl González     poetas guatemaltecos     Roberto Monzón     Manuel José Arce     Carmen Matute     Mario Roberto Morales     Julia Esquivel     Isabel de los Angeles Ruano     Otto René Castillo     Gisela López     poesía guatemalteca         Miguel Angel Asturias     Luis Cardoza y Aragón  


Antología administrada por: Julio C. Palencia