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Vine a la vida. Rolando Enrique Rosales Murga. imprimir | correo
No temo a nada, no hay dioses que me espanten el sueño ni demonios en las sombras. Solamente estoy yo contra mis decisiones. Siempre he dicho que soy el peor enemigo que tengo, pero a la vez el mejor de los amigos. El pulsar del cosmos se manifiesta dentro mio.
La vida que pulsa dentro mío es la misma del universo, siento el microcosmos y el macrocosmos, eso es la cosmonírica, dimensiones internas y externas de la vida, es mi visión a través de la inspiración que me va dictando. ¡Estoy vivo! Afirmación poderosa, pues a pesar de sinsabores, de penas, pesadumbre y peligros sigo aquí, y ni tiranos gobernantes, ni ladrones en las esquinas apostados, ni dementes que amenazan destruir la humanidad me van a impedir vivir. Voy a sentir cada sístole y diástole como si fuera el último.


La soledad. Rolando Enrique Rosales Murga. imprimir | correo
Si voy hacia la soledad es porque ella me abraza, en su presencia crezco. Me deleito cuando mi compañía es un libro y me invita a navegar por letras raudas y pausadas, por conocimiento siempre por adquirir. Desde niño he gustado buscar mis propios proyectos, ante los humanos abyectos yo prefiero mi soledad, y aunque tengo amigos, contables con los dedos de las manos, y mi familia que me ama busco la compañía de la soledad para comprender mejor el devenir de la vida. Cuando era adolescente prefería escribir en la madrugada, cuando el silencio reinaba, lo único que se movía era el ritmo de la inspiración dictándome, sólo el lapicero acariciando la hoja o un teclado sonando con ritmo desenfrenado mientras a borbotones las palabras emergen. La melodía del silencio sólo los poetas la disfrutamos.


Esperanza de vida. Rolando Enrique Rosales Murga. imprimir | correo
Gente muriendo por partidos de fútbol, muerte estatalizada. La vida en Guatemala es un drama diario de salir y pensar si uno no ha de ser un número más en la estadística, un balance en números rojos. El tesoro de la vida poseído y arrebatado tan pronto. Pareciera que la razón en la mayoría de los casos es ser pobre. Llegar a treinta  o sesenta años   en Guatemala no es la esperanza de vida, es sobrevivir el día a día.


Testimonio de vida. Rolando Enrique Rosales Murga. imprimir | correo
Los padres de hoy se han acostumbrado a arreglar todos los problemas de sus hijas internándolas. Ese hogar para niñas es famoso por sus abusos desde hace años. Si la patoja tiene un novio que no les cae bien, al internado; si la patoja sale a tomar con las amigas, al internado. No intentan primero aconsejar con amor no olviden que el castigo es la excepción y no la norma. El juzgado de Jutiapa envía niñas a ese hogar que a veces ni siquiera son delincuentes y las hacen convivir con jovencitas que son de organizaciones delictivas. Muchas veces son abusadas sexualmente y prostituidas. Muchos de estos hogares han resultado ser prostíbulos y venta de droga disfrazados. Cuando yo tenía  catorce años tuve un conflicto con la ley por haberle quebrado la nariz a mi padrastro al defenderme de sus ataques de machete. Supuestamente eran medidas de protección para sacarme de un ambiente hostil. El juez me dijo que donde iba conocería una chica llamada Verónica, que ni soñara tocarle un pelo, pues era suya. ¿Su hija? Le pregunté. Sólo me miró con burla.Me dijeron que me darían una beca en el colegio Lehnsen y lo único que hicieron fue trasladarme de patrulla en patrulla como si fuera un gran delincuente, para llegar a las dos de la mañana al hogar Brazos de amor, zona 7 de Kaminal Juyú I, o como yo le puse: Brasas de amor. En el hogar nos levantaban todos los días a las cuatro de la mañana de un palazo, para lavar baños y limpiar  la casa, en mi caso incluso lavaba y planchaba como treinta y siete uniformes de los niños pequeños para ir a estudiar, pero yo no estaba yendo a clases, así que le pregunté encargado, quien me dijo que lo único que yo tendría que estudiar era la Biblia, y que si quería hasta me enseñaba a tocar un instrumento. Empecé a leer lo que encontraba, hasta pedazos de diario. Un día en uno de los baños que estaba con llave me encontré el Bagavad Gitta, que fue como vivir una aventura épica junto a Arjuna y Sri Krsna, aunque me di cuenta que era escéptico. Me ascendieron a encargado de cuartos y estaba a cargo de lo mayores, así que pedí una hora para poder hacer ejercicio de cinco a seis de la mañana en la terraza junto a los mayores, cosa que a todos agradó, pues era salir de la monotonía. Había un hondureño de apellido Solís y un par de jutiapanecos, como yo. Pasado un tiempo pedí las llaves de las bodegas, dónde me enteré por los papeles en las paredes que de las donaciones de alimentos debían darnos dos veces al día refacción. La bodega estaba llena de productos Quaker como Chewy, galletas, atoles, y otras marcas. En otra bodega había ropa, toda nueva donada por gente generosa y productos de limpieza que grupo Unilever llevaba a regalar. Le pedí autorización al nicaragüense encargado de la casa para dar la refacción y distribuir los productos de limpieza. Me gané su confianza. Me daban las llaves para salir. En la casa se elaboraban productos de limpieza, mismos que los jóvenes manipulaban, yo iba con el nica a Droguería Centroamericana a comprarlos. Me llevaban a Pastelería Holandesa y otros lugares a traer donaciones. En una ocasión el asistente del nica llamado Santiago se fue con siete mil quetzales de una donación y jamás se le volvió a ver. Yo sacaba a los niños dos veces por semana al parque que está un poco adelante, creo que es Kaminal Juyú II. Lo terrible pasó cuando uno de los niños pasaba sólo llorando y los otros taciturnos. Yo había tomado el hábito de ir a leerle a los más pequeños. Ellos me contaron que Edwin Caballero, uno de los encargados, abusaba del niño que sólo pasaba llorando.  Yo lo denuncié al nicaragüense  y me dijo que iban a actuar. Para una plenaria, que era una predicación forzada a escucharse en la cual si bostezabas o cabeceabas te daban una paliza luego del sermón; una de las patojas, de ojos rasgados y pelo negro me pasó un papelito, tenía un dibujo, un bosquecillo, y decía Verónica. Uno de los encargados estaba enamorado de ella, y se dio cuenta, pues Edwin Caballero le dijo. Nos pusieron a todos de rodillas por mi culpa tres horas con los ojos cerrados y las manos alzadas. Hubo un momento que me ganó el cansancio y bajé los brazos. Caballero me apaleó las costillas, hasta que me paré y le quité el palo,con lo cual los encargados suspendieron el castigo a los demás,no así a mí, que me hicieron trapear el salón de prédicas doscientas veces custodiado por Caballero y el enamorado cachanada, que por cierto estaba casado y como con tres hijos, los cuales estaban en la casa, pero tenían trato preferencial. De castigo me mandaron a limpiar la bodega de las mujeres, para mí fue mejor, pues salía a la calle. Las niñas me contaron sus historias, tremendas, duras. Todos sufríamos mucho. Varios de los patojos intentaron matarme. A uno de los paisanos le quebré un plato de China al quererme apuñalar en el almuerzo. Por aquellos días hacía calor, así que se soltó un brote de varicela entre los niños y niñas, hasta a mí me dio y estando con fiebre un niño me intentó matar a machetazos, se intentó fugar después y a mí me mandaron traerlo. Recuerdo que me dijo que lo dejara ir, que no tenía familia. Yo le dije que en la casa tenía más posibilidades de sobrevivir que en la calle, pues era realmente joven, como de doce años. Regresamos y en el tercer intento de matarme, que ya participaron varios, incluyendo a Solís, me castigaron a mí con mandarme a la casa de mayores.  Ese día era seis de junio de dos mil cinco, cumplía quince años y mi regalo fue un caldo ralo de res al cual le dicen caldo de brontosaurio, pues lo único que tiene es un gran hueso duro. Agarré un francés pegado que estaba durísimo, y cuando lo logré quebrar estaba lleno de gusanos.   Hirviendo en fiebre me hicieron lavar cincuenta ponchos. Edwin Caballero estaba de encargado de cuarto. No me dejaba reposar ni tomar manzanilla, aunque el encargado de casa dijo que así se hiciera. Yo le preguntaba cuándo iba a volver a la casa de menores y me decía que no volvería. Un día que estaba limpiando la oficina me armé de coraje y tomé el teléfono. Marqué el único número de teléfono que recordaba, el de mi prima Ceci, le dije en pocas palabras lo que ocurría y que llamara a mi mamá, que me sacara de ese infierno. Ya para esos días tenía audiencia para ver cómo me estaba portando, y mi mamá llegó a traerme a la casa. Me sentí aliviado. Aunque no nos dejaron ir la misma noche, por miedo a que yo contara lo que pasaba. El nica me puso a hacer desinfectantes y empaquetar paella, que era otra de las cosas que hacíamos, pues un español era el fundador.se llamaba Apolos o algo así, aunque nunca le vimos. Me dijo el nica que nunca contara lo que ahí ocurría. Por mi mente pasaban las aulas de la USAC, adonde íbamos a pedir donaciones y a vender calcomanías. Las veces vendiendo desinfectante que agarramos un poco de dinero de las donaciones y compramos pollo de carreta y comimos amarrados de la mano, como nos mandaban, las amenazas de mandarme al Reto a la juventud. Una prisión para menores que un coronel usaba disfrazada de casa de rehabilitación para menores. Fue como salir de una cueva llena de alimañas. En audiencia me dejaron irme con mi mamá, aunque el juez ofrecía mandarme a etapa I en San José Pinula mi mamá no quiso. Mi mamá me rentó un apartamento para que no tuviera contacto con mi padrastro. Pasé quince días que no podía dormir de los nervios, los recuerdos. Pasaba la madrugada caminando, leyendo, escribiendo. Adentro escribía para calmarme. La letra es una válvula de escape.               Dicen que hay unas muchachitas de la calle Víctor Murga que murieron en el Hogar seguro. Es muy lamentable. Una de las versiones es que estaban escapando y que las capturaron y que una de ellas prendió fuego  a un colchón. No lo podría asegurar ni me gusta especular. Que se investigue, porque no sería extraño que hubiera mano criminal.


Lo cruento. Rolando Enrique Rosales Murga. imprimir | correo
Lo cruento.                                          
Hay músicos que se dicen trovadores y nunca han hablado en favor del pueblo. Si vas a cantar una tragedia no lo hagas con ambages.                                                  

Fue durante la primera semana de marzo, cuando las chicharras se desentierran y empiezan a cantar. Un grupo de niñas, pajarillos encerrados por sus protectores fueron quemados. Nadie escuchó aquellos gritos de auxilio. En su agonía morían por querer revelar un horrible secreto. Ser víctimas de la trata, el abuso, el desprecio a su dignidad humana. Quizá la orden fue dada del alto mando, por el general que usa zapatos muy grandes y nariz roja, o a lo mejor lo hizo un antiguo, uno de esos que lo mueven cual ventrílocuo. La razón proteger a los Juniors, hijos de gente importante que no quieren que se ensucie su imagen radiante; no quieren que se diga que el Estado es femicida, neonazi, genocida.          

Hay gente ignorante que pide pena de muerte, pues han oído hablar al gobernante y decir que esa es la solución, a lo mejor así pensó en la presente situación. 36 personas que fueron silenciadas, por ser pobres, por ser jóvenes y equivocarse, por no acatar cánones de sus padres, quienes también fueron jóvenes y se equivocaron. La pena de muerte ya se aplica, sólo que al pobre, se le mata de hambre, de inseguridad, de angustia. Los condenados son de todas las edades, pero las mujeres y niños los más vulnerables y vulnerados. Gorilas asesinos, nos quieren hacer creer que siendo como ellos todo tendrá solución. Es tiempo de abrir los ojos y no dejarse engañar, que más de algún malparido ya está aprovechando esta situación para hacer proselitismo y nos va a pasar lo mismo. Guatemala ya no aguanta la carestía, nos hace falta el pan, nos hace falta el cobijo, pero también nos falta dignidad y por cobardes pagan nuestros hijos. Decir que el pueblo se siente preocupado por la muerte es poca cosa, porque esto no es vivir, es la agonía de saber que somos candidatos a la fosa.  

Rolando Enrique Rosales Murga


Esencia. Rolando Enrique Rosales Murga. imprimir | correo
No busco un estilo, barco ebrio que navega las palabras. Sólo busco arder. Chispa primigenia, no importa si alzo el incendio o si sólo me consumo en mis deseos. Brillo con luz propia, no necesito que me digan cómo hacer ignición. He tratado de parecerme al viento, pero él acaricia y yo con mi lengua reseco. He querido ser como el agua pero dentro mío no pueden los peces vivir. El fuego de la pasión es mi naturaleza. Quijote que se lanza a la proeza, no importando si es ensoñación o algo que pertenezca al orden de las ideas y la razón. En este mundo no paso frío, pues mi cálido resplandor me alimenta y protege. Aprendí que  mi esencia es destruir, pero a su vez puedo crear, pues de mis fértiles cenizas la vida vuelve a renacer.


Cosmos interno. Rolando Enrique Rosales Murga. imprimir | correo
Escucha el sonido del viento que pasa, absorbe energía de las flores, néctar universal. En la quietud se puede sentir el movimiento del cosmos. Un flujo y reflujo de las olas del tiempo desde eones hace. No dejes que nada te perturbe. No seas tu  propio verdugo. Si lo único que sale de tu boca es ponzoña, tarde o temprano te has de morder la lengua, tú decides si te envenenas o por el contrario das miel. El mundo ya tiene dolor suficiente, la vida está llena de lamentos, que tu voz sea un alivio y no un quebrarse de huesos. Siente la pequeñez de tu propia existencia al compararla al cosmos. Quien quita y en otras galaxias haya personas sintiéndose quintaesencia al igual que tú.


Poema del encapuchado. Rolando Enrique Rosales Murga. imprimir | correo
Compañero encapuchado que del pueblo has salido, no ataques a tu compañero sin capucha, ya que ambos estamos en la lucha. Sí el pueblo te ha confiado un poder que es lúdico, no seas impúdico. No pongas, como Trump barreras a la comunicación. Mira que el sexo es natural, no algo casual ni fuera de este mundo, no desveles como secreto profundo lo que hace todo el mundo. Que por una mujer al mundo vinimos, no descubras a la luz episodios íntimos; que no es la palestra para con tartufería hablar de desvencijada moral.                                                    La universidad  engloba un cosmos de ideas, no trates de locos a quienes son creativos en sus tareas. Como dice el dicho: cada quién es cada cuál y baja las escaleras como puede. Por todos lados la corrupción hiede, ¿Por qué vituperas a quien nada debe?.                              Si te oyera el eterno volcán Asturias, fundador del desfile bufo recordado por las centurias, seguro estoy quedaría defraudado. Pues con la sangre de mártires la historia de la universidad se ha redactado. Contra tiranos gobernantes de la muerte militantes; jóvenes con y sin capucha como vos y como yo entregaron sus vidas en ardientes piras para que hoy podamos opinar y tener derechos. No ventiles tus problemas personales en un documento sagrado del pueblo, no uses para dividir a los alumnos tu cerebro.                                                                         Hablas de unión y divides a algunos, al escribir libelos infamatorios, con demagogia, capciosidad y rabia pretendes impartir justicia a cosas que son de las convenciones sociales e incorregibles.                                                               No pretendo crear disputa, habiendo tanto corrupto hijueputa, ¿Para qué enfocarse en un triste y pobre bardo loco?                                                ¿Te imaginas si las carrozas fueran sacadas alusivas a unos cuantos alumnos?   No nos verían ni siquiera algunos,ni nos esperarían con los ojos llenos de esperanza y cariño, desde el viejo hasta el niño, para que seamos nosotros su voz. La voz del pueblo amedrentado, que tiene miedo precisamente a la represión por opinar. Dicen que los amenazan con que el culo les van a quebrar, y de barato los van a verguear. Compañero, proletario, no seas como ellos; gorilas que viven tirándose caca, cangrejos que se jalan en lugar de cooperar.        Mi sangre es roja como mis ideales, vengo del pueblo al igual que vos.   Yo soy el loco de la dialéctica, de la ironía y la mayéutica. El que habla del conductismo y lo relaciona con el imperialismo, el filósofo bohemio que no necesita toga ni túnica, sino la búsqueda de una idea única, algo que lleve a la verdad. No soy de arriba, soy de los oprimidos, anegados por los precios encarecidos; y no tengo nada en tu contra y tampoco te he dejado cuando me has necesitado. Con capucha y sin capucha yo he peleado la buena lucha.                                             ¿Y qué tal si armamos una tregua y nos dedicamos a ir contra los enemigos del pueblo y no contra los compañeros?                                   Te invito al armisticio, compañero encapuchado, si nos destruimos nosotros a palabras como placeras los enemigos del pueblo habrán ganado sin siquiera habernos retado. Rolando Enrique Rosales Murga      


Hoy decido ser ubérrimo. Rolando Enrique Rosales Murga. imprimir | correo
Lo siento por andar encuevado. Sé que me perdí de mucho. Sé que me volví un total anacoreta. Pero les digo que he vuelto con fuerzas para defenderme y a los que amo. Ya me harté de la demagogia de pedir que la gente despierte.
Voy a despertar, abriré los ojos para que el sueño se aclare primeramente en mi cabeza, ya que de otra forma no podré ayudar a los demás (no puede ser un ciego el lazarillo de otro ciego). Sacudiré el polvo a mis banderas. Ondearé los estandartes para quebrarlos con pasión. Con la misma pasión con la que ayer los erigí creyendo eran bases irrefutables del vivir.
Se me olvidó por completo que yo era escéptico; que no ayuno ni mi credo me ata, que no vivo el suplicio del sacrificio, en cambio disfruto vivir.
Cada inspiración y exhalación me hace cosquillas, ¡Es un portento el vivir!
No soy optimista, es sólo que no siento que vivir para mí sea un  estado cargante.
A pesar de todo sigo bogavante, frente al Maelstrom me yergo valiente, oronda mi frente porta la antorcha que me va abriendo brecha por las oscuras sendas de la ignorancia, donde sandios y estultos escupen veneno,  donde matan el sueño desde que brota, no sea que germine y se convierta en un jardín. En cambio pululan el cardo y el rosal, el feo y desnudo yermo camina por la eterna primavera amenazante. Pero ni la ignorancia ni su veneno, ni el yermo y sus espinos han de sofocar el sueño que hoy germina en mí. Lo digo claro y sin remordimientos, hoy decido ser ubérrimo. Lo prolífico ha brotado y el silencio paciente escucha el brotar de la letra después de bañar la pluma en fuego.
La tierra, el agua, el fuego, el viento y el metal me brindan energía que yo les devuelvo. He encontrado una llave a lo trascendental, mi voz desde lo recóndito narra la maravilla.
Tendré mayor conciencia de mí, para saber que no soy el único que ha perdido su rumbo en las grutas solitarias de lo intrínseco del yo. Al final diré que me acepto como quimera exótica, como bestia astral, mi alma es un piélago de la fantasía.



El rayo. Rolando Enrique Rosales Murga. imprimir | correo
Si ves cúmulos y cirrocúmulos es porque me dispongo a diluviar con prontitud y estruendo portentoso. Renazco en la centella que estalla.
Lo que más temía era la electricidad. No me había dado cuenta que un rayo habita en mi alma. Un rayo en forma de lobo astral enfurecido.
Soy un rayo. Si mi descarga te deslumbra es porque serpenteo el cosmos con voz de potente magnetar. Soy el rayo, borrador de lo finito.


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