Poesía guatemalteca

Maru Luarca

Si me ves, sentadita en la oficina,

con mi look de Clark Kent con vagina,

no te confundas.

Que debajo de mis incansables horas de trabajo

siendo super mujer,

no hay un héroe. No.

Los lentecitos intelectuales y los jeans ajustados a la moda

no esconden para nada

un corazón de acero.

Si alguien está en problemas, no te lo creas.

Correré apurada al clóset más cercano,

a sacarme la capa bajo el vestido,

mientras el estómago se vuelve una gelatina.

Igual que tú,

igual que todos,

el miedo es mi kriptonita.

Deja de ir por el mundo, contando historias.

Porque no es cierto,

porque no puedo.

La letra tatuada a fuego, dentro del pecho,

no le confiere a mi alma

super poderes.

Todo lo que yo quiero, casi lo creo,

es otro corazón frágil,

que me haga juego.

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