Poesía guatemalteca

Julia Esquivel

ESPERANZA

En los más oscuro y sórdido,

en lo más hostil y áspero,

en lo más corrupto

y asqueante,

allí obras Tú.



Por eso tu Hijo

bajó a los infiernos,

para transformar lo que NO ES

y para depurar LO QUE CREE SER.



¡Esto es esperanza!




 CUANDO LLEGUE LA HORA

Cuando llegue la hora,

cambiarás mi desierto en cascada,

ungirás mi cabeza con aceite fresco

y tu fuerza conquistará mi debilidad.



Conducirás mis pies sobre tus huellas

y caminaré por la senda angosta

que conduce a tu Casa.



Tú me dirás cuándo

y por dónde,

caminaré tu sendero

toda bañada de alegria.



Mientras tanto

te pido Señor, ¡qué animes

en lo íntimo de mi alma,

La Fiesta de la Vida!

¡La de la Tumba Vacía!

¡La de la Cruz Victoriosa!



Que tu voz de Jardinero

abra cada mañana mi oído

con la noticia siempre nueva:

“Vé y dile a mis hermanos

que he vencido a la muerte,

que hay lugar para todos

allá donde se forja La Patria Nueva.



Allá,

donde la tierra, el amor y la alegría

no se compran ni se venden,

donde el vino y la leche

se comparten sin dinero y sin precio,

allá, donde todos mis hermanos pequeñitos,

se sientan como príncipes

en LA MESA DEL PADRE.”



Repítemelo fuertemente cada noche,

que has vencido

al que confunde a este mundo.



Dime que no importa

cuán amarga sea la copa de la aflicción

para que cese ya de temblar el corazón;

para que este desierto del frío desarrollo

no congele la esperanza

de estrechar Tus Manos

junto al Fuego

que crece en la Montaña,



¡Tu pueblo es la Montaña!



¡Hazte fuerte

dentro de mi,

para que los mil pretextos

con que el corazón

quiere escapar

a lo esencial,

no me hagan olvidar

que en Tu Casa,

siempre hay VINO y PAN

y que Tu Casa, Señor,

es allí en donde

los humildes buscan la Justicia,

la que brillará en la Patria Nueva,

la que ya nos ilumina

con destellos

de Tu Reino!




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